Los derechos de nuestros niños

Importantes pasos ha dado este mes el Senado, en el camino de la protección social y el apoyo a la familia, con la aprobación de dos iniciativas que, en distintas fases de su tramitación legislativa y referidas a temas diferentes, tienen un sello común. Una de ellas es la llamada “Ley SANNA”, que pasó a segundo trámite, y la otra es el resguardo de los derechos de menores víctimas de abuso sexual, que quedó lista para convertirse en norma legal.

La ley que crea el Seguro de Acompañamiento de Niños y Niñas viene a alivianar, al menos en parte, la tragedia que significa tener un hijo con una enfermedad grave. A la patología en sí y al sufrimiento que ella conlleva para todo el entorno familiar, se suma el problema que enfrentan los padres al no contar con permisos constantes en el trabajo para llevarlo al médico, acompañarlo y contenerlo. Si consideramos además la carga económica de una enfermedad, el temor a perder el trabajo no deja de estar presente.

En un contexto así, que afecta a más de cuatro mil hogares con menores de 18 años afectados por contingencias de salud graves derivadas de enfermedades y accidentes, la implementación de un modelo como el que plantea la Ley SANNA es un gran avance que, como sociedad, debemos valorar. Estamos hablando de humanizar tanto la salud como el trabajo, de disminuir los tiempos y los costos de la recuperación de los pacientes y, en algunos casos, permitir a los padres vivir junto a un hijo en estado terminal sus últimos momentos.

En el trámite en la Cámara de Diputados, será necesario corregir algunos aspectos para otorgar la mayor igualdad de trato posible entre padres y madres y entre trabajadores del sector público y privado. De ese modo, pronto podremos contar con un sistema social mucho más solidario y orientado hacia un desarrollo integral de las familias.

Por otra parte, el Senado aprobó en su último trámite -y también en forma unánime- el proyecto que regula las entrevistas videograbadas y establece otras medidas de resguardo a menores de edad víctimas de delitos sexuales. Esta iniciativa, que en muy poco tiempo más veremos convertida en ley, pone una cuota de razón y de humanidad frente a tantos niños y adolescentes que, tras sufrir una de las peores agresiones de las que puede ser objeto una persona, se ven expuestos a una doble victimización.

Mejorar la forma en que se realiza la declaración en los procesos judiciales era casi un deber de sentido común y de justicia para esos niños y niñas tan dramáticamente vulnerados en sus derechos. Si hemos de hacer una autocrítica, tal vez la principal sea no haber resuelto esto antes, de manera de reducir el miedo, la confusión y la angustia de quienes primero fueron víctimas de un delito abominable y luego de un sistema que no pensó en ellos. Pero ya logramos dar ese paso y ahora lo importante es implementar a conciencia, con profesionalismo y empatía, una nueva forma de atender a estos menores y hacer justicia.
En ambos proyectos está presente el concepto de cuidar, proteger y acoger, ante circunstancias que son devastadoras. Quiero destacar el rol de las organizaciones ciudadanas que impulsaron cambios tan necesarios y urgentes. “Oncomamás”, "No me preguntes más" y "Amparo y Justicia", entre otras, pusieron el tema en el tapete y perseveraron en su empeño hasta obtener como resultado mucho más que un grano de arena en la construcción de un Chile más respetuoso de la dignidad, los derechos y el bienestar de sus habitantes.

Para tejemedios.cl
Por Andrés Zaldívar

Presidente del Senado

El día en que todos somos iguales

Llegamos a la recta final. Estamos a pocos días de este gran hito de la democracia, en el que las personas podrán, de acuerdo con sus convicciones y sus expectativas de país, expresar su opinión en forma libre y secreta, haciéndose partícipe del devenir nacional. Al ingresar a la urna, cada uno de nosotros será protagonista de un acto tan sencillo y anónimo, pero a la vez tan complejo y relevante, como es emitir el voto, en una instancia en que todos somos iguales y tenemos la misma capacidad para influir en el devenir de la nación.

Votar es un derecho, que nos estuvo vedado por 17 años y que los nacidos después de 1955 recién conocieron con ocasión del plebiscito de 1988. Un derecho que costó vidas, prisión, exilio y mucho sufrimiento recuperar, por lo que hoy debemos estar orgullosos de poder ejercerlo sin miedo ni presiones.

Votar es un deber, entre varios que nos demanda nuestra calidad de ciudadanos. Aunque sea voluntario, para los que creemos en la democracia y luchamos por ella el voto es una obligación moral y un compromiso que nadie debería eludir.

Votar es una oportunidad, que sería inexplicable desaprovechar. Es la ocasión que tenemos para decir si queremos que las cosas se mantengan o cambien, para unir fuerzas con otros y sentirnos actores importantes en la sociedad, para ser parte de una construcción que se levanta entre todos.

Votar es una responsabilidad, porque a través del sufragio estamos tomando una decisión que afecta al conjunto de la sociedad y que repercutirá en el modelo de país que tendremos en los próximos años. Por ello, debe hacerse a conciencia, de manera informada, pensando en lo mejor para Chile y teniendo muy claro que no da lo mismo por quién votemos.

Este domingo 19 marcará el debut del sistema proporcional, lo que abre un escenario interesante y motivador, tanto para los electores como para las candidaturas a la Presidencia de la República, al Parlamento y a los Consejos Regionales. A diferencia de los procesos anteriores, esta vez tenemos una gama más amplia de ideas en debate, un número mayor de parlamentarios para elegir, más posibilidades para los independientes, para las mujeres y para las fuerzas políticas nuevas.

Con este nuevo sistema -que reemplaza al binominal- los resultados serán efectivamente un reflejo del sentir de la gente, lo que da mayor legitimidad a los elegidos. Esa es otra razón para que ningún ciudadano se margine de este compromiso con la democracia. Quedarse en la casa, tomar palco y criticar desde afuera siempre será más fácil, pero no es la actitud que se espera de quienes desean contribuir al progreso de Chile.

Por su parte, los candidatos deben estar dispuestos a actuar siempre con nobleza y altura de miras, aceptando y respetando la decisión de las mayorías… y también la de las minorías. Quienes ganen, han de tener en cuenta que su labor no será sólo para los que votaron por ellos, sino para toda una región, un distrito o al país entero; no abusar del poder que ostentan, sino dignificar su rol de servidores públicos trabajando en beneficio de la comunidad, en forma honesta y transparente. Quienes pierdan, tienen la oportunidad de mejorar y crecer, pero también la de seguir aportando a la sociedad desde la tribuna que escojan, pues todas las ideas y propuestas para un Chile mejor son válidas y merecen ser acogidas.

Así, desde el papel que a cada uno le toque ejercer, todos podemos ayudar a hacer grande a nuestro país. Para ello, lo fundamental es que este domingo superemos la pereza o el desinterés y marquemos con pulso firme lo que queremos para el futuro.

Para tejemedios.cl
Andrés Zaldívar

Presidente del Senado